Stavros Milos, acudirá a nuestra librería para hablar de su obra "Hombres de alambre".


 

 

 

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Os recordamos que el próximo lunes, 9 de mayo, a partir de las 20.00 horas, Stavros Milos, acudirá a nuestra librería para hablar de su obra "Hombres de alambre".

Abrir este libro y recorrer sus numerosos laberintos psicoabsurdos puede provocar trastornos irreparables. Hombres de alambre es un compendio de 32 historias que, por inverosímiles que parezcan, han ocurrido en alguna ocasión (si no lo han hecho, están a punto de hacerlo). Además el libro cuenta con un total de 52 dibujos de alambre hechos con técnica de boli sobre papel. Finalmente, entrelazando estas historias y dibujos, hay una gran cantidad de aforismos y sentencias espeluznantes que resultan esenciales para la supervivencia de la especie humana. Entre la misantropía y la esperanza en el ser humano, Stavros nos presenta estos hombres de alambre, frágiles o moldeables, que se extienden por las tierras secas del sinsentido y el amor.

Stavros Milos nació en Armenia a finales de 1975. En concreto lo hizo en Yeghegnavan, un pequeño pueblo en las faldas bajas del monte Ararat, donde corría el deshielo y la miseria rural de una posguerra infinita. Sin embargo, pese al analfabetismo galopante de su entorno familiar, empezó a demostrar sus dotes para las letras con tan solo once años. Con su narración El placer de un carnero al ser esquilado ganó el “Primer Concurso de Relatos Rurales sobre ganadería doméstica” que se realizaba en su comarca.

Pero lo cierto es que su vida no fue sencilla, ni en la infancia ni en los años posteriores, aunque todo se complicó, si cabe más, en las navidades de 1992: la desgracia se cebó con su hogar durante la cena de Nochebuena cuando el tejado se quebró como una galleta a causa de la nieve acumulada. Afortunadamente, tanto él como sus padres se encontraban esa noche en casa de sus tíos y no fueron sepultados bajo aquella avalancha de pobreza y frío. Al volver fue cuando descubrieron la catástrofe y cuando Stavros decidió sustituir los caminos infestados de heces de cabras por las aceras iluminadas de la capital.

En Yerevan ingresó en la facultad de periodismo, pero, antes de acabarla, desapareció para que nadie supiera de él durante los siguientes catorce años. Si bien, parece ser que fue en ese tiempo cuando se instruyó en diferentes disciplinas artísticas como la música, el teatro, la pintura y, evidentemente, la literatura.

Su pista se volvió a encontrar en 2011, en un pequeño pueblo de España a orillas del lago de La Albufera de Valencia, cuando publicó “Como el gallo de Morón”, una sarcástica y cruda narración sobre la ridiculez humana y los miedos indecentes.

A mediados de 2015 publica un nuevo libro: “Hombres de Alambre”, un compendio de pequeños relatos del que Stavros dice lo siguiente: “Todas las historias que se cuentan han ocurrido en alguna ocasión. Y si no lo han hecho, están a punto de hacerlo”. Entre tanto, dichas historias se aderezan y entrelazan con decenas de aforismos, diálogos y dibujos de cosecha propia. En definitiva, es un recorrido por innumerables laberintos psicoabsurdos que puede provocar trastornos irreparables.

Con todo, Stavros es más normal de lo que parece. O viceversa.

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